dimecres, 21 de maig de 2008

Los "otros catalanes" y los ecos de Contador





Informacio facilitada per J.Masanas

Curioso el ambiente en la meta de Banyoles. Segunda etapa de la ronda catalana y segundo triunfo de Thor Hushovd, considerado otro catalán, tal como reconoció hace cuatro años, la temporada que al Tour se le ocurrió patrocinar una carrera que solo se hizo una vez y que recorría los parajes del Rosselló. "Esta es mi tierra", dijo Hushovd y amplió el comentario en un perfecto francés: "Je suis catalan", porque él vivía justo en la frontera con el Empordà y porque cada día entrenaba por carreteras gerundenses.
Curioso el ambiente en la meta de Banyoles. Así da gusto. ¡Niños y niñas! El ayuntamiento local no ha querido que la visita de la ronda catalana pasase desapercibida y ha organizado entre los escolares una competición de mountain bike. 200 o 300 metros, no había más, recorriendo la última recta de la etapa. Los chavales se empleaban a fondo y hasta esprintaban, como un par de horas más tarde ha hecho Hushovd, para triunfar y conservar el jersey de líder, el maillot verdiblanco que identifica desde hace casi 100 años al primer clasificado de la Volta.
Curioso el ambiente en la meta de Banyoles. Y así era porque hasta que Teledeporte y el Canal 33 han conectado con las imágenes en directo de la Volta se trataba de encontrar un televisor vía satélite para intentar animar en la distancia a Alberto Contador, contra los tifosi, y contra el poderío italiano en el Giro. ¡Impresionante! ¡Maravilloso! Segundo de la etapa y un par de minutos extras, un tiempo de aúpa, conseguido sobre Ricco y Di Luca, los grandes adversarios del chico de Pinto a quien injustamente el Tour no le permite defender el título conseguido hace un año en París.
Queridos internautas, con el riesgo que supone, permitidme desde la distancia de Banyoles realizar un pronóstico. Alberto Contador va a ganar el Giro 2008. Ahora se tomará una tregua (un encanto para la Volta, por otra parte) hasta el fin de semana. Le aguardan los Dolomitas y luego los Alpes, Gavia y Mortirolo. Serían obstáculos para el resto de humanos, pero pueden trasformarse en sobresalientes escenarios para vestirse con la maglia rosa y recoger el testigo de vencedor español en la ronda italiana que dejó Miguel Induráin por allá 1993.
Me han explicado que esta mañana en Madrid, Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, preguntaba a los periodistas expertos en ciclismo si era conveniente que se buscase un hueco en la agenda para viajar a Milán el domingo 1 de junio. Soñar es gratis. Cierto. Sin embargo, con Contador, los sueños se hacen realidad, aunque los mentores del Tour traten de convertirlos en pesadillas. Allá ellos porque --como si fuera un comentario bíblico--no saben lo que hacen.
La Volta, por lo tanto, no era ajena a los ecos de Italia. La Volta tuvo triunfador catalán, en cursiva claro, mientras otro corredor afincado en Catalunya, en Girona concretamente, George Hincapie, poco a poco, se va acoplando al papel de favorito para el triunfo final. Hincapie ha sido el único ayudante de Lance Armstrong que lo acompañó en las siete victorias de París. Hincapie fue el corredor que un día recomendó al tejano instalarse en la capital gerundense. Y hoy, Hincapie, ha transitado por las rutas en las que acostumbraba a entrenar con el siete veces ganador de una ronda francesa, que ahora le desprecia.
Malos tiempos siguen corriendo para el ciclismo. El futuro está en Contador. Y el de la Volta en lo que pueda suceder mañana en la etapa reina que finaliza en La Seu d'Urgell.
Sergi Lopez-Egea
EL PERIODICO